Ortorexia, cuando comer bien se convierte en una obsesión

Si llevamos al extremo la preocupación por comer comida saludable y de calidad es cuando aparecen problemas de salud física y psicológica.

Fuente: www.consalud.es

Aunque siempre nos ha preocupado comer lo mejor posible, el criterio de qué es lo mejor ha ido variando a lo largo de la historia. Hoy existen diferentes corrientes que recogen esta inquietud y que intentan ofrecernos un estilo de alimentación saludable y coherente con nuestras necesidades. Una de ellas es la que ya se conoce como »realfooding» y que consiste, básicamente, en comer comida real evitando los ultraprocesados.

No hay nada de malo en esta filosofía; no obstante, si llevamos al extremo la preocupación por comer comida saludable y de calidad es cuando aparecen problemas de salud física y psicológica que pueden desencadenar ortorexia. Este cuadro consiste en la preocupación obsesiva y problemática por el origen y la calidad de los alimentos que se consumen, acompañada de una gran culpabilidad cuando se ingieren alimentos percibidos como no saludables; es importante decir que no está oficialmente reconocido como un trastorno de la conducta alimentaria. Se trata de vivir obsesionado y abrumado por el afán de evitar la ingesta de productos »no saludables».

Y así surgen las polémicas con la alimentación saludable: ¿dónde acaba el preocuparnos de manera razonable por comer bien y dónde empieza el afán de control desmedido y »antinatural” sobre lo que ingerimos? Convertirnos en consumidores maduros y responsables de alimentos implica que seamos conscientes no solo de la “pulcritud” biológica o nutricional de lo que ingerimos, sino de las consecuencias que nuestra alimentación puede tener en nuestra salud psicológica.

Los psicólogos de la plataforma de bienestar emocional especializada para individuos y organizaciones ifeel nos ayudan a identificar cuándo esta forma de alimentarse, tan positiva, puede incidir negativamente en nuestra salud mental.

SÍNTOMAS DE LA ORTOREXIA

-Con frecuencia dudo de si estoy comiendo bien o mal, o tengo que esforzarme mucho para no desviarme de lo que se supone que es comer bien.

-Incluso cuando sé que estoy comiendo »correctamente» estoy en tensión o siento frustración por todas aquellas cosas que no me permito comer.

-Siento un gran remordimiento cada vez que como algún producto que se supone que no es saludable y paso muchísimo tiempo pensando sobre ello.

-Con frecuencia examino la manera de comer que tienen los demás. Aunque sé que yo lo hago bien y los demás lo hacen mal, no acabo de sentirme del todo satisfecho con mi alimentación.

-Más allá de interesarme, el tema de la comida y de cómo me alimento están tan presentes en mi mente que no puedo pensar en otras cosas y esto acaba incomodándome.

-Experimento la comida no como una necesidad que puede ir acompañada de placer y motivación, sino como un deber que tengo que cumplir de una manera estrictamente establecida.

-A menudo experimento el momento de las comidas con tensión y malestar, por lo que intento tomármelo como un trámite y convencerme a mí mismo/a de que estoy cuidando de mí.

-Me suele costar quedar con gente porque mi dieta nunca es compatible con el plan que se ha organizado.

CONSECUENCIAS DE LA ORTOREXIA

-Obsesión. Estamos llenos de pensamientos recurrentes y angustiosos que no logramos quitarnos de encima y de importante presencia de emociones negativas asociadas a la alimentación.

-Tema invasivo. La comida se convierte en un tema invasivo, que ocupa gran parte del espacio mental y emocional de la persona y acaba influyendo negativamente en su salud mental.

-Modificación de las rutinas, relaciones y ocio. Cuando es capaz de modificar su vida para que gire en torno a su alimentación sacrificando incluso relaciones personales.

-Fuente de malestar psicológico. Alimentarse deja de ser una necesidad biológica para ser una fuente de malestar psicológico: culpa, rumiación, afán de controlar lo incontrolable, preocupación excesiva por la posibilidad de estar siendo estafado o intoxicado por la industria alimentaria…

-Alteración de la pauta de alimentación. Cuando su pauta de alimentación se vuelve muy estricta o restringida, tanto que afecta a otras esferas de nuestra vida que tienen que ver con nuestro bienestar psicológico.

CONSEJOS PARA TRATARLA

1. Tener claro la diferenciación entre alimentación y comida. Los productos que una persona consume pueden cumplir con todos los estándares de autenticidad y ecología (y es magnífico que lo hagan) pero si alimentarse con ellos le provoca emociones negativas recurrentes y cada vez más profundas, dificultades para convivir con la familia o relacionarse de manera normal en sociedad o problemas de salud física derivados de una dieta muy estricta, entonces los productos que consume son muy sanos pero su alimentación no lo es.

2. Pregúntate qué relación tiene la alimentación con tu autoestima y por qué la alimentación es un ámbito en el que volcamos nuestra enorme necesidad de controlar lo que hacemos.

3. Analiza el momento en el que empezaste a alimentarte de una manera especialmente rígida y busca otros acontecimientos en tu vida que acontecieron a la vez y podrían estar relacionados.

4. Entrena tu flexibilidad cognitiva y conductual y toma conciencia de las emociones que se despiertan a través de la alimentación y de su manera de manejarlas. Deberás tomar conciencia de las ganancias y las pérdidas que obtienes con tu actual estilo de vida y empezar a diseñar una posible propuesta de cambio para el futuro.

5. Recuerda que no tienes que renunciar ni a la salud ni a la sostenibilidad medioambiental ni a tu libertad como consumidor. Al contrario, estos tres conceptos son muy importantes y deben ser reforzados. Se trata, simplemente, de flexibilizarlos y verlos desde otro punto de vista que te permitan vivir con menos tensión y de una manera más adaptativa.

6. Implementa en tu estilo de vida una alimentación saludable que te permita ser más feliz y sentirte mejor contigo mismo, entrenando esa flexibilidad para permitirte pequeñas recompensas sin reprocharte nada a cambio.