Descubre toda la información sobre la intolerancia a la lactosa

Es totalmente normal que las personas adultas sean intolerantes o se vuelvan intolerantes a la lactosa en algún momento de la vida.

El motivo por el que la leche no sienta bien a muchas personas adultas es porque no tienen la enzima lactasa o porque sus niveles no son suficientes. Esta enzima se encuentra en el intestino y es la responsable de metabolizar la lactosa (el azúcar de la leche). Cuando no se tiene una adecuada concentración de lactasa, el individuo desarrolla síntomas gastrointestinales tales como flatulencia, hinchazón, calambres, retortijones y diarrea.

Debemos tener precaución, porque los síntomas de la intolerancia a la lactosa pueden ser muy similares a los de otras enfermedades como el síndrome del intestino irritable o la intolerancia a la proteína láctea. De ahí la importancia de buscar pruebas diagnósticas si presentamos malestares de forma continua o crónica.

Nadie lo diría, pero es totalmente normal que las personas adultas sean intolerantes o se vuelvan intolerantes a la lactosa en algún momento de la vida. Al contrario de lo que podríamos imaginar, las personas que toleran la lactosa han sufrido una mutación genética. Sin ir más lejos, el 75 % de la población mundial es intolerante a la lactosa.

Al parecer, nuestros cuerpos están diseñados para tolerar la lactosa hasta los primeros años de vida. Cuando nacemos, los niveles de la enzima lactasa se encuentran en los valores más altos con el fin de poder asimilar la lactosa de la leche materna. Sin embargo, a partir de los ocho años de edad, los niveles de lactasa empiezan a descender, quedando una actividad de tan solo un 5 o 10 % en la edad adulta.

¿Las personas intolerantes son más propensas a la osteoporosis?

Desde siempre, la leche animal se ha definido como un alimento indispensable, y habitualmente se nos dice que es la única fuente de calcio efectiva para prevenir la osteoporosis. De entrada, debemos saber que en el desarrollo de la osteoporosis influyen, en un alto porcentaje, los factores genéticos. Asimismo, aquellas mujeres que han sido sometidas a histerectomía total tienen más probabilidad de desarrollar osteoporosis dado que la disminución de estrógenos da lugar a la resorción ósea (perdida del calcio de los huesos).

Es preciso señalar que, el alto consumo de lácteos no es sinónimo de buena salud ósea. Por el contrario, varios estudios demuestran que en ciertas poblaciones donde el consumo de leche es alto, la tendencia a sufrir fracturas es mucho mayor que en otras poblaciones donde el consumo de leche es más bajo. El razonamiento es simple: el consumo excesivo de proteínas de origen animal disminuye el pH extracelular que nuestro organismo equilibra mediante la extracción del calcio óseo.

Consejo saludable

Al envejecer nuestro organismo funciona más lento y peor que cuando se es joven. Esto puede ocasionar intolerancias a determinados alimentos. La poca tolerabilidad hacia los productos lácteos hace que sea necesario tomar suplementos de calcio y vitamina D para mantener los huesos sanos y evitar las pérdidas óseas. La alimentación es un todo. Para mantener la integridad ósea es importante vigilar nuestros hábitos alimentarios, puesto que las pérdidas de calcio óseo se incrementan con el consumo excesivo de proteínas, sal, cafeína, carbohidratos refinados, tabaco y con el sedentarismo