Los alimentos funcionales, ¿son tan efectivos como nos cuentan?

Para muchas personas el concepto de alimento funcional es desconocido, y sin embargo su consumo cada vez está más extendido.

Para conocer más detalladamente qué son estos productos, vamos a familiarizarnos con estas palabras: alimentos medicamento, alimentos fortificados o alimentos biológicamente activos.  Todos ellos engloban un solo significado: alimentos cuya naturaleza ha sido modificada con el objetivo de mejorar el bienestar y la salud.

Los alimentos funcionales son aquellos a los que se les ha añadido minerales, vitaminas, ácidos grasos, fibra alimentaria, antioxidantes, esteroles vegetales o microorganismos. A priori, uno puede imaginar que estos productos son beneficiosos, pero la publicidad desmesurada e inconsciente ha convertido a muchos productos, sin serlo, en una especie de bálsamo milagroso. En este sentido hay que estar atentos, porque no todos los alimentos con el título de funcionales son beneficiosos.

etiquetado

Vamos a empezar con el reclamo de los huevos con omega 3. Los ácidos grasos omega 3 son indispensables para el organismo por infinidad de motivos, pero elegir huevos como fuente de omega 3 podría ser contraproducente dado que uno de los beneficios que ofrece el consumo de ácidos grasos omega 3 es que ayudan a reducir los niveles de colesterol. Una persona cuyos niveles de colesterol estén por encima de lo normal, o incluso con unos niveles normales, no debería elegir huevos para obtener omega 3.

Uno de los procesos industriales para conseguir que los aceites líquidos vegetales se transformen en sólidos o semisólidos es someterlos a un tratamiento de hidrogenación. A no ser que el etiquetado de la margarina especifique claramente que el método de obtención de dicha margarina no ha sido con hidrogenación, esa margarina tiene ácidos grasos “trans” o hidrogenados.  No olvidemos que el consumo de ácidos grasos “trans” ocasiona un aumento en los niveles de colesterol LDL (malo), independientemente de que dicha margarina contenga omega 3, vitamina D, vitamina K, etc.

La letra pequeña de los yogures que afirman disminuir los niveles de colesterol, advierte que el producto debe consumirse como parte de una dieta equilibrada y variada que incluya el consumo de frutas y hortalizas. Está claro que si una persona con colesterol alto no cambia sus hábitos alimentarios es difícil que los niveles de colesterol vuelvan a la normalidad tomando solo esos yogures. Con esto no quiero decir que el yogur no tenga efectos positivos, pero si las costumbres alimentarias se modifican también es probable que se produzca una disminución del colesterol.

Los fitoesteroles son sustancias que han sido bastante estudiadas, y al parecer resultan útiles para reducir los niveles de colesterol siempre y cuando estos no sean desorbitados. En conclusión: si queremos evitar los riesgos coronarios debemos evitar el consumo de grasas saturadas provenientes de las carnes, lácteos y margarinas, y consumir más verduras, hortalizas y legumbres.