Combatir los problemas digestivos causados por la gripe mediante la alimentación

La llegada del invierno trae año tras año consigo un aumento considerable del número de casos de procesos gripales en nuestro país. Hace unos días, la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica del Instituto de Salud Carlos III anunció un aumento notable en el número de casos respecto a la semana anterior, con 109,4 casos registrados por cada 100.000 habitantes del país, por lo que se considera que esta común enfermedad ha alcanzado el grado de epidemia.

La gripe es una enfermedad causada por el virus de la influenza en sus distintos tipos (A, B o C), y sus síntomas principales son tos, congestión nasal, dolor de cabeza y de garganta, fiebre, malestar general y, en numerosas ocasiones, problemas gastrointestinales. Para actuar frente a estos últimos, resultará determinante establecer una dieta que ayude a llevar de la mejor manera posible los síntomas y que los solvente en el menor tiempo posible.

El especialista en aparato digestivo del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas (CMED), Carlos Suárez, comenta la posibilidad de que la gripe provoque este tipo de problemas gástricos en función del tipo de proceso viral del que se trate, y señala que cuando esto ocurre «en principio no requiere ningún tratamiento específico, salvo el sintomático y algunas medidas generales».

Entre estas medidas, resulta primordial mantener un estado de hidratación correcto, algo que se logrará ingiriendo los líquidos necesarios pese a que no se tenga sensación de sed. Además del agua, otras bebidas como el té negro o bebidas isotónicas servirán también para mantener una hidratación suficiente cuando la diarrea y los vómitos se vuelven frecuentes en estos procesos gripales.

Además, durante estos procesos son recomendables los alimentos astringentes, por lo que el doctor Suárez recomienda una dieta «a base de sopa de zanahoria, arroz blanco, pollo o pavo, estos dos últimos cocinados de manera sencilla, ya sea hervido, asado o a la plancha». Los alimentos ricos en fibra también resultan beneficiosos para hacer frente a los procesos gripales debido a su gran capacidad de respuesta frente a este tipo de virus.